Pareja en la cama, amigos en la calle.En ocasiones la amistad entre dos personas es tan profunda e intensa que los límites se desdibujan y se acaba cruzando la delgada línea roja que nos lleva a la cama.
¿Qué pasa después? ¿Se puede seguir como si nada hubiera ocurrido? ¿Se continúa compartiendo estos momentos de placer o el sexo y la amistad son incompatibles? Amigos y amantes, ¿una utopía? Es tu amigo del alma, tu confidente, esa persona especial que sabes que nunca te va a fallar. Con la que te lo pasas de maravilla y disfrutáis de la vida sin ningún tipo de ‘peros’. No hay compromisos personales, y sabéis que nunca podréis ser más que amigos porque ni es tu príncipe azul, ni tú su princesa. Para Inma, empresaria de 43 años, los amigos de cama sí existen. “no es un ‘sexamigo’, alguien a quien conoces y con el que quedas de vez en cuando para tener algún encuentro. Es un ‘amigomante’, es decir, un buen amigo con el que en pasas un rato entretenido en la cama”. El problema, asegura Inma, es que tarde o temprano, esto se acaba. “O se empiezan a confundir sentimientos y la relación se llena de reproches como si realmente fueran pareja, o el sexo acaba por aburrir y se buscan nuevos puertos en los que atracar, terminando la relación tal y como empezó: sólo como amigos. Hablo con conocimiento de causa”. Afirman los psicólogos que este tipo de relaciones cada vez son más habituales en la sociedad en la que vivimos, aunque no se hable de ello, sobre todo porque las relaciones estables son cada vez más difíciles y los compromisos para toda la vida comienzan a ser una utopía. Estos deslices naturales entre amigos pueden resultar excitantes o acabar en desastre. La aventura está servida... Amistad entre sábanas Para Miguel Ángel Cueto Baños, psicólogo clínico, sexólogo y director de CEPTECO (Centro Psicológico de Terapia de Conducta) de León, además de secretario general de la Federación Española de Sociedades de Sexología (FESS), “Si ya es complicado formar amistades, por una parte, y ligar, por otra, ¿no resulta muy difícil mezclar ambas cuestiones? Este tipo de amistad nos parece muy compleja. Implica la lealtad propia de la amistad, la intimidad implícita en las relaciones sexuales y, además, la confianza de que el sexo no tendrá un efecto negativo ni se interpondrá en la amistad. Un curioso galimatías de difícil encuadre”. Pero como el roce hace el cariño y a pesar de repetir como un mantra ‘sólo somos amigos’, de repente un día cruzas la delgada línea y te despiertas en su cama. Entonces te invade esa sensación extraña de vergüenza e incomodidad por haber mostrado tu yo más íntimo. Tu cuerpo desnudo, tu forma de besar, de gozar… Mientras te vistes te asaltan las dudas, te sientes culpable. Todo se complica. No sabes si hablar abiertamente sobre lo que ha ocurrido o dejarlo pasar. ¿Y la despedida? ¿Nos damos un beso?, ¿dos?, ¿o mejor ni nos rozamos? Porque es más fácil tener sexo casual con un desconocido que con alguien con quien compartes confidencias. ¿Y ahora? Pueden pasar dos cosas, que la experiencia haya sido tan mala que acabe en anécdota o que vaya tan bien que decidas seguir con esta historia de amistad y sexo. Es normal estar confundida al comienzo. La conexión emocional que mantenías con él ha cruzado fronteras. Después del shock inicial, llega el momento de ponerse a pensar seriamente en cómo continuar. Sara, relaciones públicas de 27 años, no cree en el sexo con amigos, simplemente porque hacia un amigo no hay atracción física. “Cuando miras con esos ojos ya no estamos hablando de amigos-hermanos, esos que te dan consejos y compartes historias, si no de amigos-algo más, con los que quedas a tomar algo, hablas mirándote a los ojos y descubres atracción. Pero eso es otra clase de amigos”. Ese afán clasificatorio es el que nos confunde a la hora de poner veda a determinadas realidades. Independientemente de dónde situemos a tal o cual amigo, lo que es cierto que hoy en día son muchos los que comparten la cama. Realmente es el sexo sin amor más parecido al “con amor” que puede haber. Y si se cumplen los requisitos básicos de respeto, lealtad y sinceridad, seguramente se convierta en el más puro que existe. No es malo tener sexo con un amigo, pero sí es peligroso confundir los sentimientos. Momentos inolvidables, pero riesgos muy altos Desde el punto de vista psicológico, esta nueva forma de relacionarse no tiene por qué acabar mal, siempre que las dos partes implicadas persigan la misma meta: el placer por el placer. Hay, incluso, quienes han vivido esta situación y aseguran que la intimidad fortalece la relación de amistad. La clave está mantener tu ubicación, evitando las típicas escenas de celos o posesión que denotarían algo más que una amistad. Ésta es la teoría. El problema es que la práctica acaba desbaratando todo. Porque si la situación se alarga en el tiempo, las expectativas de un compromiso siempre están latentes. Sergio, diseñador gráfico de 39 años, lo tiene claro. “Yo tenía una amiga con la que llegué al acuerdo de practicar sexo sin amor, para lo cual omitimos los besos que considerábamos más íntimos y en lo que podríamos demostrar algo más que placer. La cosa funcionaba incluso teniendo pareja ambos porque nos lo pasábamos bien en la cama. De repente un día ella se cansó y desapareció, como amante y como amiga. Para Sergio lo más importante es ser claro. “En el momento en el que uno de los dos varía sus sentimientos, debe decirlo. Sólo así se puede seguir con la amistad o retomarla, en el caso que se haya perdido”. Consejos para mantener un ‘amigo de cama’ Deja claro qué tipo de relación es. Debéis hablar de lo que está pasado y poner en claro lo que se espera de esta historia. No lleves la relación más lejos de lo que deberías. Nada de celos. Cuando le veas con otra o cuando, simplemente, te pida consejos amorosos. Se objetiva en tus recomendaciones, aunque eso signifique perderle en la cama. Recuerda que lo que tenéis es sexo casual. Nada de llamadas insistentes. Puede delatar un interés más allá del meramente amistoso o sexual. Si se enamora él… No le des falsas esperanzas y corta la intimidad de raíz. Un poco de aire os vendrá bien a ambos para poder recuperar la amistad inicial. Si te enamoras tú… Dile lo que sientes. Has de asumir que él, probablemente, no sienta lo mismo. Aléjate para no resultar herida. El tiempo hará que os volváis a reencontrar como amigos. Aprende para la próxima. Si la amistad se rompe porque el peso de ser amantes ha podido con vosotros, piénsalo antes de actuar si te vuelve a surgir la misma situación. ¿Merece la pena volver a arriesgar una amistad por un poco de sexo? Considera el psicólogo que, sobre todo, antes de lanzarse al vacío hay que “analizar fríamente si la amistad es lo suficientemente fuerte como para ir más allá de convencionalismos, tradicionales compromisos y, quizás, hasta posibles celos”.
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