Cómo actuar en la primera cita.No hay nada más angustioso que una primera cita. ¿Qué me pongo?, ¿dónde vamos?, ¿de qué hablo?, ¿y si no le gusto o no es cómo esperaba? Deja el estrés a un lado y sigue nuestros consejos para superar con nota este momento.
El primer encuentro siempre es difícil para todos. La incertidumbre de qué pasará cuando te encuentres a solas con ese hombre que tanto te atrae provoca un estrés y un temor al más puro estilo quinceañero inexperto, se tenga la edad que se tenga. Sentimientos encontrados en un momento en el que la primera impresión puede marcar el éxito o fracaso de una posible relación futura. Muchos se preocupan de cómo pasar la prueba de fuego después de conseguir concertar esta salida tan especial. Asegurar una segunda cita será directamente proporcional al nivel del disfrute de la velada. Dejar una huella imborrable de este encuentro. Fluir y no forzar son las claves en este paso. Así que no dejes que los nervios se apoderen de ti y pon atención a los siguientes consejos para que sepas de antemano cómo vestirte, de qué hablar, cómo actuar y sobre todo qué evitar para hacer de tu primer encuentro algo para recordar. La cita perfecta. Cómo vestirte Antes de escoger la ropa averigua dónde te va a llevar y el horario elegido para la ocasión. No es lo mismo vestirse para una cena elegante, que para un momento informal. Aunque no le desveles tu look final, oriéntale para que sepa con qué se va a encontrar. Presentarte en vaqueros cuando el otro ha escogido su mejor traje, puede resultar embarazoso. Estrenar algo puede resultar excitante puesto que la primera persona en disfrutarlo será él. Sobre todo elige prendas con las que te sientas cómoda, estar pendiente de mantener el escote en su sitio a la vez que seguir el hilo de la conversación puede resultar complicado. Colores neutrales, estilo vintage y accesorios XXL son siempre un acierto, en cualquier situación, más si no te ha querido revelar dónde te lleva y apuesta por la sorpresa. Totalmente prohibido disfrazarse de ‘femme fatal’, se corre el riesgo de ser excesivamente explícita y resultar demasiado desesperada en la primera cita. Evita también embadurnar tu cuerpo con espesos perfumes capaces de ocultar tu verdadero yo. Sutileza. Con un toque detrás de las orejas y en las muñecas bastará. Si tienes la oportunidad, consulta con un amigo con buen gusto, sobre qué prendas le conquistarían a él. Puede servirte de gran ayuda. Qué hacer y qué no hacer Como no sabes si la cita te va a salir rana o no, prepárate una cuartada por si tienes que salir corriendo. Incluso puedes ir adelantándosela nada más que quedar con él, para que no suene a excusa barata. No hay nada peor que pasar todo el día con una persona que no para de contar anécdotas ‘graciosísimas’ y que no sabes por qué extraña razón a ti te provocan somnolencia. Una tortura. Y nada de mirar al camarero, por muy espectacular que éste sea. Esta noche sólo tienes que tener ojos para él, para eso has quedado, aunque descubras que no es el hombre de tu vida. Puedes volver con amigas en otra ocasión para poder recrearte la vista. Una vez metidos en harina está bien hacer algún cumplido, pero sin pasarse. Elogiar el lugar que ha escogido para la ocasión, aunque no te emocione especialmente o algún rasgo suyo característico. Unas palabras bonitas siempre nos hacen sentirnos especiales. Pero algo sutil, que no acabe resultando un grito de desesperación. Importante es que no te pases con la bebida. Son momentos muy intensos y es normal que los nervios nos jueguen malas pasadas e intentemos disimular agarrándonos al vaso como a una tabla salvavidas, pero queda fatal acabar la primera velada con una borrachera de ‘órdago’, llorando sobre su hombro por los amores perdidos. Según vaya pasando el tiempo has de estar muy atenta a sus gestos y actitudes que acabarán comunicándonos más que sus palabras. Esas mirada furtivas que se cruzan en el camino y denotan un interés especial. Aquí podrás averiguar si la cita está resultando para él tan agradable como para ti. Señales que desvelan le gustas. Puedes también aprovechar las ocasiones para establecer contactos físicos semi-espontáneos. Si se levantan chispas entre los dos, la segunda cita está asegurada. Qué contar de nosotros y qué no Tampoco es bueno que en la primera cita la conversación gire en torno a ti y mucho menos de tus experiencias amorosas. A los ex ni nombrarles, ya sea para bien o para mal, denota cierto enganche. Todos tenemos una vida sentimental previa, pero no es bueno sacarla a relucir en la primera cita con otra persona. Ya habrá tiempo si la cosa va para delante. Y si el diálogo ha derivado inevitablemente en estos temas, no los evites, pero tampoco le dediques tiempo, esfuerzo o interés excesivo. No compares esta cita con otras que hayas tenido y mucho menos si lo pasaste mejor. Las comparaciones son odiosas. Da la sensación de que él es sólo una muesca más en tu lista de conquistas y se sentiría obligado a ser el mejor, momento en el cual todo hombre acaba ‘fastidiándo’ una maravillosa velada. Si eres de las que tienes éxito con los hombres, seguro que es gracias a tu discreción, proclamar los amoríos a los cuatro vientos nunca ha estado muy bien visto, con que lo sepas tú y algunas de tus amigas de confianza es suficiente. El sexo es un tema prohibido en una primera cita, hace resultar desesperada. Estas intimidades mejor dejarlas para más adelante. Tampoco es aconsejable hablar de religión o política cuando no se conoce a la otra persona. Tampoco de sueldo o de tus sesiones con el psicólogo. El objetivo es pasárselo bien y divertiros, los temas divinos y humanos ya habrá tiempo de tratarlos. Un último consejo. Ni se te ocurra mencionar la palabra matrimonio en cualquiera de su contexto, ni porque una amiga tuya se vaya a casar y quieras compartir esa alegría con él. Si lo haces es muy probable que no haya una segunda vez. Palabras como casarse o hijos asustan a cualquier desconocido. Y sobre todo, nada de mentir. Los engaños siempre terminan por aflorar y acaban complicando las cosas. Mejor ser sincera desde el primer encuentro. Es la única forma de construir una relación verdadera. Imagen: |
|||||||||||
| |||||||||||